Detalles de la incursión en Venezuela
Fuerzas militares de Estados Unidos atacaron puntos estratégicos de Venezuela el 3 de enero de 2026. Los habitantes de Caracas reportaron fuertes explosiones y helicópteros sobre la capital durante la madrugada. Donald Trump anunció poco después la captura del presidente Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores. La fiscalía estadounidense confirmó la presencia de ambos en su territorio bajo cargos de conspiración de narcoterrorismo. Delcy Rodríguez informó sobre la desaparición de los líderes mientras el gobierno mantiene el control estatal. La población civil enfrenta este escenario con incertidumbre y conmoción.
Historial de agresiones sistemáticas
Este ataque militar representa la escalada máxima de una campaña iniciada en el año 2001. Washington financió grupos opositores y facilitó el golpe de Estado de 2002 contra Hugo Chávez. Las sanciones económicas bloquearon el acceso a mercados financieros y confiscaron activos petroleros en el extranjero. Estados Unidos incluso intentó imponer un gobierno interino y promovió incursiones fallidas como la Operación Gedeón. El objetivo central de estas acciones ha sido siempre el control de los recursos energéticos venezolanos.
Reacciones globales y consecuencias
Potencias regionales advirtieron previamente sobre el peligro de una guerra en Sudamérica y el Caribe. China envió representantes diplomáticos para reunirse con el gobierno local antes del bombardeo norteamericano. Países vecinos como Brasil y Colombia anticipan una desestabilización prolongada tras esta intervención unilateral. La experiencia en naciones como Irak y Libia sugiere un futuro devastador tras cambios de régimen forzados. Estados Unidos ignoró el derecho internacional para asegurar una victoria política interna ante su Congreso.
El unilateralismo estadounidense ha provocado la muerte de civiles y crisis humanitarias en otras regiones. Expertos temen que la violencia se extienda por toda América Latina tras este precedente bélico. La guerra híbrida impuesta durante dos décadas ya ha cobrado un precio alto en la población. Nadie garantiza la estabilidad política tras el secuestro del mandatario nacional y los bombardeos. La comunidad internacional observa paralizada el desarrollo de este conflicto en el hemisferio occidental.



